Postchous

Postchou: Goya 2015

El pasado 7 de febrero estuvimos en el Rivendel Restobar (C/ Hospital 18, Valencia), donde tras arrearnos ese manjar de dioses que ellos llaman «hamburguesa ibérica» y unas croquetas caseras que nos dejó Julio Fontán (tomad ejemplo), tuvimos el gustazo de amenizar la ceremonia de los Goya, una gala que… en fin, a ver, muy dinámica no fue, las cosas como son.

De la gala en sí hablaremos más adelante, pero queremos dedicar unas líneas a nuestro queridísimo público, todos ellos personas de bien que vinieron a apoyar el cine español y aguantaron las casi cuatro horazas de gala con tal de dejar patente su adhesión al mundo del espec… ¿Eh? ¿Cómo que «yo me quedé para llevarme el bote»? Ah.

Pues tampoco fue mala decisión, y es que apañamos una quiniela para que el público, dividido en equipos, apostase por sus favoritas de cada categoría y sumase puntos. El ganador se llevaría el bote, el legendario Marrano Dorado de CinemaScupe, bien atiborrado de eurípides, tracastracas, guita, perras y, en fin, monedas, que los espectadores habían metido antes para financiar el bote.

Marrano DoradoMacguffin descartado de Indiana Jones y la última cruzada.

Algunos de los distintos grupos que tuvimos contamos con Las valencianas, que daban lo que prometían; Los locos del coño, cuya demencia vaginal les impidió hacerse con el triunfo; los Voodoo Shamanic, en homenaje al método de actuación de Nicolas Cage (no es coña), o los que se llevaron a casa el Marrano Dorado, los No hemos pensado nada, que dieron un conmovedor discurso tras su victoria y que a estas alturas, sin duda, ya habrán montado una start-up con el dinero ganado.

Para matar los ratos muertos de la gala (que, seamos sinceros, pocos no fueron), hicimos un poco de todo: Sixto contó su versión extendida del chiste del «que me quemé» y también la del chiste onanista de la oficina de Correos, que planea llevar a largometraje (quizá con Antonio de la Torre como el onanista, o como el que pregunta); Raúl alabó, y con razón, Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo; y Bóinez hizo su Baile de los Tirantes™, danza que la ONU ha catalogado de «crimen contra la humanidad» y «bomba atómica de vergüenza ajena». También nos hicimos un falso selfie con el público (bueno, parte) que en realidad sacó el capitán de Rivendel, Martín.

Para finalizar, ya casi a eso de las 2, anunciamos la fecha de nuestro próximo chou en primicia. Los que no vinisteis tendréis que esperar un poco, así que permaneced atentos.

CinemaScupe selfie

Y ya para terminar, vamos a destacar algunos puntos de la gala.

-Lo del claqué. Por qué. A qué santo. ¿Cuántos años hace que el claqué está desfasadísimo? ¿Acaso es que Dani Rovira dijo «eh, pues sé hacer un poco de claqué» y lo metieron con calzador? Queremos respuestas.

-El momento «sin música» de Álex O’Dogherty que ojalá hubiese sido sin música. Fue un poco una mezcla de esto y esto.

-Los premios a Dani Rovira y Carmen Machi por hacer de Dani Rovira y Carmen Machi. Respectivamente, claro. De lo contrario, a lo mejor sí hubiese sido digno de premio.

-La cara de «si queréis que salga, me lo decís» de Antonio Resines cuando apareció el Langui. Seguramente quería repetir su rap de 2012.

-El merecido mazazo de Almodóvar a Wert.

-La cara de hastío existencial de José Sacristán, el Tommy Lee Jones español.

-El gran Paco Roca dando el Goya a una adaptación de otro tebeo. Maravilla.

-Nos chivan que a Antonio de la Torre lo han nominado a la Mejor aparición en clips de películas estrenadas el año que viene, Mejor actor (y lo sabes), y también al Mejor Antonio de la Torre.

-Que nadie mencionase en ningún momento a los guionistas de Ocho apellidos vascos.

-Que Carlos Areces no entregase el premio que tenía que entregar porque se negó (comprensiblemente) a firmar un compromiso a no saltarse el guion.

-El peinado Playmobil de Héctor Alterio.

-Lo mucho que se parece González Macho a Francis Ford Coppola.

-Cuando despertó, el discurso de Antonio Banderas todavía estaba allí.

Los CinemaScupe damos la enhorabuena a los responsables de La isla mínima, y proponemos un título por si Francisco Ibáñez la adapta a tebeo: Bigotillo y Bigotón, policías de la Transición.

Recordad que podéis seguirnos en Twitter, en Facebook, y a cada bufón por separado, que tampoco son siameses (o triameses): Bóinez, Raúl y Sixto.

¡Nos vemos en la próxima!

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